Noticias Principales

 

 

 

Transmisión en Vivo

DESDE MI VENTANA

¿Somos inmortales?

 

Recientemente, estuve frente a la tumba de mi hijo Denis Andrea, muerto a los 23 años de edad. Me pregunté: Somos inmortales los humanos? Recordé que la literatura griega y babilonia difundió la idea de que el alma es inmortal. Los judíos afirmaban también que el alma sobrevive a la muerte del cuerpo. El libro bíblico del Génesis asegura que Dios le dijo a Adán que comiera las frutas de todos los árboles que había en el Edén, pero no así del árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo. Adán desobedeció y comió el árbol del fruto prohibido y eso lo llevó, al final, a la muerte. Adán es el culpable que el "pecado" se extendiera a la humanidad. Si tomamos al pie de la letra ese pasaje bíblico, todos somos mortales. Por eso, dice la Biblia, la muerte cayó sobre los hombres y las mujeres. No obstante, el hombre siempre ha soñado con la inmortalidad.

 

Los grandes escritores, pintores, poetas, científicos, deportistas, cantantes y políticos, para bien o mal, no han conseguido la inmortalidad. Todos ellos han muertos, ya sea joven, adultos o viejos. Excepto, solo el nombre de algunos de ellos logra ese "tránsito a la inmortalidad". Otros, los más, cuando hay un cambio de generaciones y régimen, pasan al pabellón del olvido. Los nombres de Rubén Darío, Augusto C. Sandino, el guerrillero, y la estirpe de Somoza, trascendieron  la historia, no así su cuerpo. El resto de escritores menores sus nombres caerán en el olvido y sus obras amarillas se amontonarán en una biblioteca sin ser consultados. Igual, nosotros, los periodistas,  no seremos nada, al final de la historia.

 

Nadie ha conseguido encontrar una fórmula contra el envejecimiento del cuerpo, aunque algunos insisten que eso se logrará en el futuro. Sin embargo, la sociedad está clara que eso es imposible, pero cree en la resurrección que nos habla la Biblia. Otros creen que aunque el cuerpo muera, el alma es indestructible y, por eso, perdurará en el tiempo. Yo dudo de esa inmortalidad del alma y el cuerpo. No hay evidencia para creer en esos dos tipos de inmortalidad. Existe otro tipo de inmortalidad que es más aceptado por la mayoría de la humanidad. Es más creíble. Me refiero a la inmortalidad del nombre. Es decir, la fama. Pero, esto no es una ley definitiva. Muchos llegan a ser célebres, pero con el tiempo son arrojados al círculo infernal del olvido. Quién recordará a muchos escritores que se hicieron famosos con sus libros, actuaciones de teatro, cine, deportes, inventos, o lucha política. Los nombres de estos pintores son inmortales:  Leonardo Da Vinci,  Van Gogh, Goya, Rembrandt, Picasso, Renoir, Velázquez.  Y, los políticos: Marx y Lennin y Mao con sus libros revolucionarios se aferran a la inmortalidad de su nombre o de su obra. Homero, Shakespeare, Tolstoi, Dostoyeski, Victor Hugo, Einstein y su ley de la relatividad, Beethoven, Pitágoras con sus teoremas, Hitler, Nerón, Atila con sus respectivas carnicerías, en fin, la lista sería larga. En cambio, los inventos de muchos científicos seguirán siendo utilizados por civilizaciones y muchos no sabrán quien los inventó. El tiempo absorberá a esos autores y su fama desaparecerá como en un hoyo negro en el espacio.

 

Cuando estuve frente al sepulcro de mi hijo reflexioné también en la Biblia que dice que los muertos están en la tumba, esperando la resurrección ( Juan5:28,298). Me pregunto: cuánto debo de esperar para ver esa resurrección de mi amado hijo? No solo de él, sino de mi padre, mi madre, y mi abuelita. La duda me embarga. Soy un hombre que mantiene inalterable su manera de pensar, a través del tiempo. He visto a muchos agnósticos y ateos cambiar en un santiamén. Sus ideas radicales eran solo una moda, cosa de juventud y rebelión estudiantil. Se reconciliaron con la Iglesia y pidieron perdón a Dios por sus locuritas de juventud de proclamarse ateos y renegar su existencia. Los respeto y los aplaudo. Hasta allí nomás. Después de los 40 años, un hombre se deja arrastrar por sus intereses creados. Solo pienso en los cristianos que tienen siglos de estar esperando, con la paciencia de Job, la resurrección de Cristo. La espera ha sido larga y tediosa. Dicen que "gracias a la resurrección, Dios eliminará la muerte para siempre (Corintios l5:26,55: Revelación (Apocalipsis) 2l:4)". Y agregan que Jesús comparó la muerte a un sueño profundo.

 

Sinceramente, cuando morimos nos convertimos en polvo. No hay ningún viaje a la inmortalidad. Nadie conoce ese planeta desconocido. O, a lo sumo, es un hoyo negro, en el espacio sideral. A los pocos días que enterramos a nuestros muertos, sus cuerpos inician el proceso inevitable de descomposición. Los bichos que nacen del mismo cuerpo putrefacto o por generación espontánea empiezan su maldito banquete. Sin embargo, lo que nos consuela es que la materia se transforma. Nada más. Pues como decía la canción del ranchero mexicano Antonio Aguilar: "Nadie ha vuelto del sueño profundo..." El ya también es polvo en su tumba.A decir verdad, desde que nacemos, empezamos el círculo macabro de la muerte. Cada día, el cuerpo empieza a debilitarse, degenera en enfermedades y no hay todavía un antídoto para curar o evitar la muerte.

 

La inmortalidad solo es un sueño. Nuestro final es insoslayable, aunque algunos duren 120 años E incluso ni muchos famosos escritores son inmortales, pues sólo sus obras y sus personajes se vuelven inmortales. Todos recuerdan El Quijote y el famoso poema del Mio Cid, pero sus autores han sido olvidados. Cervantes ya no existe, pero creo que su obra se recuerda más que su nombre. En suma, sabemos de dónde venimos y hacia donde vamos. No hay opciones. El camino está preparado: La sepultura con sus flores marchitas y muchas veces abandonadas y olvidadas. Con esto quiero decir que no pretendo ganar el cielo por asalto. Mi mundo está aquí, es terrenal. No buscaré auroras más allá del azul. Amigo lector, le confieso, que respeto lo que usted piense sobre la inmortalidad y Dios.

 

Por Denis García

 

Ediciones Mayo
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

 

Ediciones Especiales