Sandino, setenta y cinco años después
II parte
El presidente yanqui dirá en su mensaje palabras de paz y afecto a nuestras nacionalidades; si hay congreso internacional el orador hablará sobre hermosos temas. A nuestros hermanos del continente la Paz y la Fraternidad el reverendo pronunciará su discurso amistoso salpimentado del Evangelio; mandará Whitier o Whitman en su verso profético o su saludo glorioso y el pueblo yanqui, cuando salgan a la calle nuestros representantes, los rodearán curioseando y mirándoles como si fuesen osos o monos sabios. Después, si los sucesos lo ocasionan.
La República colosal hará alardes de poder y de altanería con cualquiera de los pequeños países “hermanos” que cantó el poeta y que bendijo el reverendo. Así con este país chileno, tan heroico, tan noble y desgraciado. En los momentos en que restaña su sangre después de una revolución ejemplar y tremenda, siente que llega el Boa. El mundo estuvo con el débil, no por la debilidad, sino porque vió al Goliat rubio y pletórico de oro, amenazar al David latino. Falsos predicadores de paz y concordia.
El mismo presidente de los mensajes serenos y fraternales, el mismo Blaine mentiroso, los encariñados de ayer, ellos son los que mandan sus notas hoscas y soberbios ultimátum al país en donde después de la muerte romana de Balmaceda, se trabaja por levantar siempre bien alto el nombre de la Patria chilena. Mirémonos en ese espejo. Home, sweet Home y la garra lista para nuestro pescuezo. Hormiguero cosmopolita.
Briareo cuya cabeza nunca acariciará el sol de ningún ideal. Babel de los pueblos, pozo en donde cae todos la espuma del mar humano; nación deforme, inflada y orgullosa por la fiebre de Nueva Yor, por el arca de Washington; por el algodón de Boston; por el puerco de Chicago; sin artistas, porque el poco arte que tienen es todo ajeno; mercado en donde todo se vende por el poder del dios dólar. Tierra de los cazadores de hombres, sin nada propio, sin nada genuino como no sea el fundamento de su espíritu nacional: la absorción/ Cuidemos de ella… Quienes comprar a Cuba y descuartizar a Nicaragua. “Anexión” dicen por allá.
“Canal” exclaman por aquí. Anexión nunca. Lo que se sueña es Cuba de Cuba, ni de España, ni del yanqui. Y en cuanto a las relaciones diplomáticas con el monstruo siempre gran tiento. Hay que recordar siempre que en la historia de la diplomacia norteamericana no ha brillado nunca la buena fe, ni la cultura moral. Y nada de tratados de reciprocidad, con quien al hacer el tratado nos pone la soga al cuello…(Sic)
Conjuntamente las y los nicaragüenses estamos conmemorando en estos días el aniversario natal del Poeta el 18 de enero de 1867 y los 75 años del asesinato del General Sandino. Ambos iluminan, quizás más nunca, el destino de nuestra Patria y nuestro continente. Apartense lo que no quieran verlo!