Jueves 31 de Julio del 2008 Edición No. 4332 ---  Managua, Nicaragua ANTERIORES/ CORREO/ REGRESAR
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OPINION

Sirve para algo el Instituto de Cultura

Isidro Rodríguez Silva

El período más inoperante del Instituto de Cultura fue bajo la administración del presidente Bolaños. Completamente divorciado de los artistas, más que gestor, un instituto decorativo en el Palacio Nacional de la Cultura. Un país como el nuestro necesita de un instituto de cultura. Todos sabemos que sí, por dos razones fundamentales: una porque como nos identificamos como pueblo por poseer una gran riqueza folklórica, artística y literaria; y dos, porque la cultura, junto con la educación, van juntas de la mano del desarrollo económico

Pero sirve de algo el actual Instituto Nicaragüense de Cultura, tomando en cuenta que al inicio cambio drásticamente tres veces de directores, hasta que asumió el pintor Luis Morales. Entre Emilia Torres y Luis Morales, prefería a la primera, en cuanto fue la fundadora y directora por años de los Centros Populares de Cultura. Para mí Luis Morales era un excelente expositor de las artes visuales nacionales, pero sobre todo me gustaba su concepto escenográfico.

Pero bueno me dije, por sus frutos lo vamos a conocer; y lo he estado conociendo por sus frutos. La primera vez que lo mire fue reunido con los artistas de León en el Teatro municipal José de la Cruz Mena, exponiendo las nuevas políticas culturales del INC, me llamó la atención que terminó su exposición diciendo que al pueblo se le iba a dar de nuevo el derecho de crear y disfrutar todas las formas del arte y la cultura.

Lo primero que hice fue preguntarle por su galería de arte, y él me contestó: “ la cerré, no quiero que los artistas piensen que la galería se beneficia desde mi puesto de dirección del INC. Al cerrar la galería también cierro las bocas de quienes tienen en mira las políticas del gobierno sandinista ”.

William Herrera, director de la VI Gala Internacional de Ballet, no sólo me habló del apoyo del INC a la gala, sino también del interés de reabrir la escuela nacional de ballet, para que tengan acceso los jóvenes de escasos recursos. Visitando un sábado el Palacio de la Cultura, me encontré con un recital de poesía, nada raro en este sitio, pero lo nuevo era que no son poetas del arte literario nacional, sino jóvenes de los barrios que escriben y comparten los sábados sus poemas, como parte del Programa Nacional de Literatuta que dirige el poeta Héctor Avellán.

En la entrada al Centro Cultural Managua me encontré con tres convocatorias: una a los jóvenes de todo el país a que participaran en el primer concurso de autores jóvenes en la rama de poesía y narrativa. Otra a los grupos de danza a participar en el premio Nacional de Coreografías del Gueguence como parte de un rescate de identidad nacional y en cumplimiento con la UNESCO de haber sido declarada esta obra patrimonio de la humanidad. Finalmente, y la que más me llamó la atención, la convocatoria al Primer premio Literario en Lenguas Maternas “June Beer 2008.” Dedicada justamente a esta pintora primitivista del caribe nicaragüense, además de poeta y promotora cultural, donde participan autores de las lenguas mismito, inglés criole, y sumo-mayagna.

Lo importante de esta opinión, es que el Instituto Nicaragüense de Cultura, no sólo es un facilitador en el trabajo de los artistas, sino también está creando y estableciendo el arte y la literatura al pueblo, como una forma de ser y de expresarse, de marcar la identidad de pueblo, de un pueblo que dio un Gueguence y un Rubén Darío.


Las Peripecias de la Educación Secundaria 
Por Adolfo Acevedo

 1. La Educación Secundaria comienza a los 13 y dura 5 años. La Tasa Neta de Matrícula es del 44 %. El 7% de los estudiantes repiten curso. El 75.6% de la matrícula es atendida por centros de enseñanza públicos, un 8.1% por centros privados que reciben subvención del gobierno y 16.3% por centros privados que no reciben subvención. Hay 14,951 educadores de secundaria, el 65.5% de los cuales presta sus servicios en centros de enseñanza públicos y el restante 34.5% en centros privados.

2. También en el caso de la Educación Secundaria Nicaragua muestra la mayor relación alumnos/docentes de la región, al duplicar el promedio regional de 17 alumnos por docente. 

3. Asimismo, el porcentaje de maestros de secundaria con entrenamiento apropiado en Nicaragua es uno de los más bajos de la región, lo cual pesa sobre la calidad de la educación.

4. El extremadamente bajo nivel salarial de los maestros en Nicaragua – el salario de los maestros es equivalente a la mitad del salario promedio de la fuerza de trabajo nicaragüense - es un factor fundamental detrás del hecho de que el sistema educativo no pueda atraer, ni retener, personal docente adecuadamente calificado. 

5. Por su parte, la tasa de repetición de secundaria de 6% se encuentra por encima del promedio regional de 3,2%, pero por debajo de la de países como Brasil, Argentina, Costa Rica y Venezuela, pero por encima de Panamá. Ecuador, El Salvador, Bolivia, Guatemala, Chile, Colombia y México. 

La Educación Secundaria como umbral mínimo 

La conclusión universal de la primaria no garantiza la reducción de la pobreza. En ese sentido, surge la preocupación adicional, derivada de la existencia de creciente evidencia de que las personas requieren de niveles de escolaridad que van más allá de la educación primaria, a efectos de tener una mayor probabilidad de salir de la pobreza. La CEPAL ha estimado que, como promedio regional, se requería un mínimo de 10 a 13 años de educación formal para contar con buenas probabilidades de no caer o no seguir en la pobreza.

Cabe anotar que para poder trabajar apenas como operario en las empresas textiles de las zonas francas se requiere un nivel de escolaridad de entre 9 y 12 años, en condiciones en que el 55.6% de la fuerza de trabajo ocupada muestra un nivel de escolaridad de 6 años o menos.

6. En 2005 la tasa neta de matrícula secundaria fue apenas del 17.4% para los jóvenes y adolescentes de entre 13 y 17 años del Quintil más pobre de los hogares, en comparación al 75.7% para el quintil de mayores ingresos. Un 16.1% dentro del total de 17.4% de los jóvenes y adolescentes de 13-17 años del Quintil mas pobre de los hogares que asisten a la Educación Secundaria lo hacen atendiendo a Centros Públicos, contra 42.9% del total de 75.7% del Quintil de mayores ingresos. Solo el 1.3% del total de adolescentes y jóvenes de 13-17 años del Quintil mas pobre que asisten a la Educación Secundaria lo hacen en Centros Privados, en comparación al 32.8% del Quintil de mayores ingresos.
 
7. En términos de a quien beneficia el Gasto Público de Educación Secundaria encontramos que el 92.3% de los niños del quintil más pobre de los hogares, del total de los niños de dicho quintil matriculados en la Enseñanza Primaria asiste a Escuelas Públicas, o públicamente financiadas, contra sólo el 56.7% de los niños del quintil de mayores ingresos.
 
8. En este caso, dado que la tasa neta de matrícula secundaria de los quintiles de menores ingresos es excesivamente baja, esto no logra ser contrarrestado por el hecho de que estos hacen un uso comparativo mayor de las Escuelas Públicas, y el porcentaje del total de jóvenes y adolescentes de 13-17 años a tendidos por centros públicos es mayor para el quintil de mayores ingresos que para los dos quintiles (Quintiles 1 y 2) de menores ingresos.
  
9. Las brechas de cobertura en la Educación Secundaria son considerablemente mayores que en la primaria. En el caso de la Educación Primaria la brecha entre la tasa de matrícula neta de los niños provenientes de los hogares de menores ingresos y los provenientes de los de mayores ingresos es de 16 puntos (79.1% contra 95.1%). En secundaria la brecha entre la tasa neta de matrícula secundaria de los niños provenientes de los hogares de mayores ingresos y los provenientes de los hogares de menores ingresos se ensancha
de manera abrupta.
 
10. En promedio, la brecha entre la tasa neta de escolaridad secundaria neta de los adolescentes pertenecientes al quintil más pobre de los hogares y los pertenecientes al quintil de mayores ingresos se eleva a 58 puntos (17.4% contra 75.7%).
 
11. Quedan excluidos de la enseñanza secundaria el 82.6% de los adolescentes y jóvenes de entre 13 y 17 años del Quintil de menores ingresos, el 69.3% del Quintil 2, el 47.7% del Quintil 3, el 35% del Quintil 4 y el 24.3% del
quintil 5.
 
12. Las tasas brutas de matrícula decaen abruptamente a partir de los 12 años para los jóvenes y adolescentes del Quintil más pobre de los hogares, al igual que en el resto de Centro América, debido a que esta es la edad en que los jóvenes de los hogares de menores ingresos tienden a integrarse al mercado laboral[1]/.
 
13. En lo que respecta a la culminación de la secundaria, de acuerdo con las cifras del Ministerio de Educación, para 2005 la tasa de culminación de la educación secundaria fue del 39.1%; esto significa que, además de que apenas 4.4 jóvenes de ambos sexos de cada 10 en edad de asistir a secundaria se matriculan en este nivel educativo, solo unos 1.72 de estos 4.4 jóvenes que logran matricularse en secundaria, logran completarla.
 
14. Las limitaciones que Nicaragua adolece en materia de Educación Secundaria en gran parte están asociadas al hecho de que el país invierte exageradamente poco en este nivel educativo. La Educación Secundaria representa el 11% del Gasto del MEDC y el 7% del Gasto Total en Educación.

Es importante mencionar que mientras la matrícula en la educación secundaria representa el 47% de la matrícula primaria, los recursos asignados por el Ministerio de Educación al Programa de Educación Secundaria representan apenas el 17.4% de los recursos asignados al Programa de Educación Primaria.

Esto implica que a este nivel educativo se le otorga una prioridad relativa excesivamente baja en la asignación de recursos del Ministerio de Educación.

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